martes, 6 de abril de 2010

Armando valijas

Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es.





Una jujeña con la que viví un tiempo, (donde el carnaval se instalo en el departamento durante dos años), solía burlarse sobre mi afinidad por guardar todo en cajas, bolsas, cajitas más pequeñas, con rótulos distintivos, colores, etc.
"Siempre estas lista para partir!"
Y yo a sabiendas de mi destino nómade , admitia lo cierto de sus palabras.
Hoy hable con mi amiga, la más pequeña de todas, esta emocionada hasta las lágrimas por su pronta partida, y llego desplegando su alegría, a veinte centímetros del piso, recito de memoria su plan y dejo que los suspiros se le escapen como mariposas por el aire. Esta feliz, y yo por ella.
Una vez más, historia de tantos.
Buscando un lugarcito para esas almas inquietas. Siempre hay algo más esperando a desafiarnos a desplegar las alas y planear sobre terrenos esperanzadamente verdes, buscando nuevos nidos.
Conozco gente que se esta yendo, otros como yo que vuelven a un lugar que ya no es su lugar sino otro parecido, que les abre las puertas , y al que miramos ansiosos, saboreando un futuro cercano.
Algunos cambiaron de país, metieron en sus valijas, recuerdos, canciones, esperanzas y más de una promesa de volver, en un tiempo mejor.
Hablaron otros idiomas, estrenaron modas, aprendieron costumbres.

Y es que ahora siento la nostálgia al revés, por los buenos momentos vividos en tantos lugares, porque como dice el gran Saramago, el lugar no hace a las personas, las personas transforman el lugar.
Por otro lado nada es lo mismo para el extranjero en su tierra, el “ser visita” en la ciudad que te vio crecer tiene un sabor especial. Puede que el irse permita tener sobre el viejo paisaje una nitidez distinta, y lo cotidiano se vuelve invalorable, lo rutinario un privilegio deseado durante semanas, luego de planearlo y buscando hábilmente el lugar en nuestra agenda para producir el gran encuentro.

Y si te llego el momento de convertirte en un extranjero de por vida, arma una casita de caracol con las cosas que siempre serán necesarias. Eso sumado a una pequeña lista de trucos que me animo a describir y quizás más de uno al leerla me sepa comprender:

1)Nunca olvidar el motivo por el que uno esta en el nuevo lugar. Siempre llegamos a donde nos esperan, de nuevo citando a mi amigo Saramago (El viaje del elefante).

2)Saber que los afectos no se quedan en un lugar, estáticos y ajenos a nuestra vida. Es importante utilizar los medios de comunicación que son los heroicos caballitos de batalla que transportan amor y compañía con un “send/ Enter”. Si, lo sé , la vida no cabe en un “click” mal que le pese a los amantes de Drexler, pero si ayuda , y mucho. Me he sorprendido de recuperar lo cotidiano con gente que estaba a miles, y porque no millones de Km. A veces la distancia puede existir en unos pocos metros.
Aconsejo no escatimar gastos en la medida de lo posible.

3)Memorizar las calles con urgencia, los sinónimos de las verduras y otros elementos de consumo habitual, porque se pueden pasar muchos papelones! (he cultivado muchísimas anécdotas por culpa de este punto, )el nombre del portero , el chico del kiosco más cercano y si se puede establecer un “fiado” mejor aún, uno se vuelve “del barrio” la sensación de que un extraño confía en nosotros , es muy bueno donde se quiera que este.

4)Fotos, fotos y más fotos…de la gente que vamos conociendo, de los cielos, los edificios, las calles, luego es asombroso lo mucho y lo poco que se parecen las ciudades.

5)Conservar los objetos de afecto y ubicarlos siempre en el mismo lugar, fotos, cuadros, luces, dibujos y libros favoritos.

6)La mochila lista, la vida lista para despegar, un set pequeño (cepillos de dientes, cremas, dinero, pasaportes, mapas etc.) que acompañe y agilice, lo que menos me gusta hacer al viajar, las valijas.

7)Oler las ciudades, si, oler, las ciudades tienen muchas cosas que les son características, su música, su gente, y demás, pero estoy convencida de que las ciudades tienen un aroma especial y es bien sabido que el olfato es un sentido poderoso y de gran presencia en nuestra memoria.

8)En la nueva ciudad es fundamental tener un lugar propio que no se comparta con nadie, ni siquiera con aquellos con los que vivimos, aun si viviésemos solos. Un café, un banco, un árbol en una plaza, una esquina o una cuadra...un lugar elegido a consciencia y por nosotros, que el solo hecho de estar allí dibuje una sonrisa de chico con juguete nuevo. Apropiarlo por siempre. Sin más explicaciones.

9)Tener poco puede ser muy valioso. Y lo más importante se traslada fácilmente.

10)Plantas, y ser responsables con ellas, si son cultivadas por nosotros desde semillas, mucho mejor, mirarlas atentamente y aprender que solo el tiempo y los buenos nutrientes permiten la llegada de las raíces más fuertes.



A Emilse que nunca abandones las ganas de crecer y ser feliz! Suerte mi querida!

11 comentarios:

Emi dijo...

Gracias Carime! MUCHISIMAS MUCHISIMAS MUCHISIMAS GRACIAS!!!!!!!!
Voy a tener muy en cuenta los consejos! y tenés razón, ESTOY FELIZ!!!!!
Me voy a buscar un banco en bs as y me voy a memorizar las calles y lo d las fotos también está bárbaro!!!
Disiento con la etiqueta, en vez de nostalgia tendría q ser algo así como "Bitácora de una nómade"
te quiero prima!

Cari dijo...

Acépto! yo también te quiero mucho! y a mi primo también!

Anónimo dijo...

Veo que le gusta Borges, lo de Tadeo Cruz es conmovedor. No entiendo como ni porque le gusta Saramago. Saludos!

El Anonimo de la vez pasada.

Martin Pannari dijo...

Está en mí el bichito de agarrar lo necesario y salir de viaje. Tengo unas enormes ganas de salir y no volver por un tiempo.
Me falta el valor.

Ana Maria dijo...

Chiu, yo nunca salgo de casa, jajaja, es más, vivo hace treinta en el mismo departamento, nisiquiera me he cambiado de casa una vez! Bueno, si contara algunos periodos de mi vida, se podrian contar como que no vivia aqui, pero sigo aqui. Y la unica vez que me fui mucho tiempo, fue cuando me fui al norte, a la playa, por un mes. Fue maravilloso, no queria volver.

Ana Maria dijo...

Lo otro, como lo puedo hacer para ponerme en contacto contigo, si me meto a tu facebook, no sale ni para enviarte un mensaje ni para agregarte, y aca tampoco sale algun email. Bu!

Cari dijo...

Mi querido Anónimo:
" El viaje del elefante " me resulto de una construcción exquisita ( como el bizcochuelo).Me gustaron las imagenes que se crearon en mi a partir del relato,también lei el famoso Cuaderno de Don Saramgo, pero no me atrapo tanto. Jorge Luis es indiscutido. Sin embargo he de confesar que aún me falta mucho por conocer en cuanto a la literatura, lo cual me resulta maravilloso , tener tanto aún por descubrir. Y en cuanto a gustos, este cuaderno es bastante ecléctico, lo que no significa que me de lo mismo escuchar Spinetta que Arjona , eh?? Gracias por pasar y tomarse la molestia de escribir.

Cari dijo...

Martin
Qué no te quedes con las ganas!!! siempre para viajar faltan dos cosas a la mayoria de las personas, tiempo y dinero.
Yo quiero viajar más , mucho más, pero he aprendido que hay valijas que se llevan a todos lados, y otras que es necesario deshacer para poder seguir andando.
Sugiero que pienses que quieres guardar y que no.
Besos ( con sabor a caramelos de uva...)

Cari dijo...

Anita querida!
Cómo anda mi chilena favorita! ahi cambie en el caralibro y puse visible mi dirección.
Encantada de tenerte más cerca!
cariños

Anónimo dijo...

No es molestia.

El Anonimo de la vez pasada.

Blonda dijo...

Qué linda la frase de Saramago!
Coincido con Martín...mi alma nómade anda con ganas de salir con su caparazón a cuestas, sin rumbo ni destino.

Beso gigante!